Y de nuevo MAS EXAMENES...!!!


En alguna otra ocasión os he hablado del siguiente libro. En concreto en este post


Es una guía maravillosa, la verdad.

Suelo leerla de vez en cuando, sobretodo en esta época del año, que nuestros hijos están que se suben por las paredes con tantos exámenes. 


Os recuerdo que este libro está dirigido a docentes.
Y hoy me quedo con este trocito (página 32)

EXÁMENES Entendiendo el problema… 


Los exámenes para el alumnado con SA (Síndrome de Asperger) son una situación más difícil que para el resto. 
Es un conjunto complejo de factores los que influyen en el resultado que nosotros corregimos y evaluamos. Por eso es importante conocerlos y tenerlos en cuenta. 

Cuando pensamos en enfrentarnos a un examen, inmediatamente pensamos en el trabajo necesario para dominar el contenido del mismo y así poder superarlo. 
Pero la tarea de hacer un examen, en general, pone en juego más habilidades que el dominio del contenido. Habilidades básicas que, a lo largo de la trayectoria escolar, vamos convirtiendo en instrumentos al servicio de contenidos más complejos. Estas habilidades básicas son por ejemplo: 
  • Comprensión lectora: para entender los enunciados y saber qué se nos pide. 
  • Habilidades de planificación y organización de la respuesta. 
  • Habilidades de expresión escrita si se trata de una pregunta de desarrollo. 
  • Habilidades de elaboración y síntesis de contenidos. 
  • Capacidad de organización y gestión del tiempo. 
  • Capacidad de atención y concentración en la tarea. 
  • Habilidades psicomotrices para la escritura.
  • Toma de decisiones e iniciativa para resolver dificultades en la prueba. 


Habitualmente todas estas habilidades las tenemos automatizadas y somos más o menos expertos en ellas. Esto quiere decir que necesitamos dedicarles muy poco esfuerzo para que funcionen de manera eficiente. 
La mayor parte de nuestros recursos cognitivos los podemos emplear así, en el contenido propio de la prueba, que al fin y al cabo es lo que evalúan. 
En el caso de los alumnos con S. A., muchos de estos procedimientos básicos son aspectos en los que tienen serias dificultades debido a su patología. 
Si los volvemos a enumerar encontramos que: 

Comprensión lectora
Suele ser literal y tener problemas con las inferencias. Puede que deje una pregunta sin responder y que simplemente sea porque no ha entendido lo que se le está pidiendo. Las dificultades para generar alternativas y buscar soluciones hará que difícilmente levanten la mano para preguntar una duda de manera espontánea. No olvidemos que seguirán de forma rígida la norma de “no se habla en los exámenes”. 

Habilidades de planificación y organización de la respuesta: tal como hemos visto ya, todo lo relativo a función ejecutiva es un proceso en el que se pierden en cualquier momento. Si hay más de una orden en el enunciado, puede que pasen por alto alguna parte del mensaje y se queden a medias. 

Habilidades de expresión escrita, especialmente si se trata de una pregunta de desarrollo. El lenguaje de un alumno con SA suele ser desestructurado, con dificultad para enlazar de manera lógica y secuenciada una idea tras otra. Si la evaluación del contenido se basa en una pregunta de desarrollo cuya estructura desordenada impide valorar el contenido… ¿cómo evaluamos entonces? ¿Suspendemos la prueba por la falta de orden en la redacción? Pero… ¿estábamos evaluando la expresión escrita o el contenido? ¿Podríamos asegurar cuánto sabe el alumno o alumna sobre el contenido en cuestión? 

Habilidades de elaboración y síntesis de contenidos. Las dificultades en coherencia central hacen que, extraer las ideas principales o relacionar conceptos de un contenido, les sea muy complicado. Si se les pide además, que sinteticen la información de manera improvisada en el examen para adaptarse a un tiempo o a un espacio de respuesta, la tarea se les vuelve casi inalcanzable pudiendo llegar al bloqueo. 

Capacidad de organización y gestión del tiempo. Relacionado con las habilidades en función ejecutiva, la noción del tiempo que manejan suele estar poco ajustada a la realidad. No lo saben administrar. Pueden estar mucho tiempo en una misma pregunta sin pararse a pensar cuanto les queda para el resto del examen. 

Capacidad de atención y concentración en la tarea. Como ya hemos explicado anteriormente, cualquier estímulo les puede distraer con facilidad. Volver a concentrarse y retomar la línea de trabajo que tenían les puede llevar un rato. Incluso es posible que sigan el examen por otro punto distinto, dejando el anterior a medias. 

Habilidades psicomotrices para la escritura. Las personas con SA tienen graves dificultades en la grafomotricidad. Suelen tener mala letra, un trazo irregular que hacen con gran esfuerzo y tensión muscular. Solamente el hecho de estar toda una hora o más, realizando tareas de escritura, ya les supone un esfuerzo considerable. Y aun así, la escritura en sí no es el contenido a evaluar. Aunque, paradójicamente, a veces sí se convierte en un motivo para suspender. 

Toma de decisiones e iniciativa para resolver dificultades en la prueba.
Ante cualquier problema relativo al desarrollo de la prueba, la persona con SA tendrá dificultades para generar una alternativa que le permita seguir llegando a la meta prevista de finalizar el examen. Como ya hemos visto, esto viene dado por el déficit en función ejecutiva. Si tienen una duda sobre el enunciado, es difícil que se les ocurra preguntar. Si hay una pregunta que no saben, pueden quedarse atascados en esa pregunta la mayor parte del tiempo, sin que se les pase por la cabeza continuar con otra. Su rigidez cognitiva también les dificulta saltarse el orden establecido. Si les falta algún material (lápiz, goma, regla, se les acaban los folios…) lo más seguro es que no lo digan y hagan el examen sin dicho material. También pueden dejar de escribir si se les acaba el folio. 

Gestión emocional. Los alumnos y alumnas con SA suelen tener niveles de ansiedad de base más altos que el resto de sus iguales. Tienen también peores herramientas para gestionar y enfrentarse a dicha ansiedad. 

Todo este cúmulo de dificultades que hemos dibujado, corresponde a las características propias de su patología. Lo que nos debe llamar la atención es que todo se refiere a lo que hemos considerado como habilidades básicas. Este es el punto de partida en un examen de nuestros alumnos/as con SA. Y a partir de aquí es cuando empieza lo que sí que se evalúa. 

Aunque nos empeñemos en querer igualarlos al resto de compañeros dándoles la misma prueba escrita que a los demás, es obvio que no están en igualdad de condiciones de partida que sus compañeros. Sin una prueba adaptada, el esfuerzo para llegar al mismo punto que sus compañeros será mucho mayor. 

¿Qué podemos hacer? La respuesta es sencilla. Adaptar la forma de evaluar de tal manera que nos aseguremos que la patología propia del SA no nos interfiere para conocer el dominio que los alumnos tienen de los contenidos y competencias de cada asignatura. 

¿Cómo lo hacemos? 

(os recomiendo seguir leyendo porque las soluciones son muy buenas, una lástima que no se pongan en práctica en todas las aulas... ) 




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