EL CAMINO II

... CONTINUACIÓN

A raíz de ese primer "diagnóstico" por llamarlo de alguna forma, empezamos a buscar información en internet, libros, asociaciones...

Se me helaba la sangre cuando en los vídeos que fuimos encontrando, veía a mi hijo.
Una parte de mi cerebro, decía no... Asperger... Autismo... no... no puede ser....

Mi hijo se comunica conmigo, expresa sus sentimientos, de forma muy exagerada, la mayoría de las veces...
No, no puede ser.

Pero cuanto más leíamos, estaba más y más claro, que al final el diagnóstico era certero.

Sin embargo, el pensamiento que teníamos en la cabeza era que nuestro hijo era pequeño y que hasta que creciera un poco más, ese primer diagnóstico podría cambiar.



En fin, seguro que sabéis todas esas mil y una ideas que pueblan nuestra cabeza, buscando razones, por qués... algo a lo que aferrarte para entender lo que está sucediendo.

Y en otras ocasiones, ese diagnóstico, ayudaba a entender los comportamientos de mi hijo.
Pero necesitábamos ayuda, ¿cómo ayudarle, cómo entenderle, cómo evitarle sus sufrimientos...?

Llegamos a la conclusión de que los niños con Asperger tienen problemas de socialización, de entender el lenguaje figurado, de que son muy literales.

Mi marido, se puso manos a la obra, y se dedicó en cuerpo y alma a que nuestro hijo jugara con más niños.
Al salir de clase, nos quedábamos un rato en el patio del colegio y allí, jugaba con TODOS los niños.
Nuestro hijo, en alguna ocasión participaba, buscando, sobretodo a su padre, pero nada más.
Prefería estar jugando con su cordón, toda la tarde.

Y yo, conseguí ser la madre con más información sobre actividades infantiles a realizar con niños en Bilbao.
¡Dios mío, le apunté a un montón de talleres! Cualquier cosa que fuera de animales.
Los museos nos los conocíamos todos.

Juntábamos a un grupo de niños de la edad del nuestro y buscábamos actividades a realizar todos juntos.
Paseos por la ría, visitas guiadas a museos..

Le apunté a la Ludoteca en el centro de distrito de Bidarte, en Deusto.
Allí encontré a una persona excepcional Amaia, que desde el primer día, entendíó a mi hijo y lo que necesitaba.
Con su ayuda, aprendí a entender mejor a mi hijo y conseguir buscar formas para tranquilizarle.

¡Desde aquí, un millón de gracias!

Todo nuestro esfuerzo, para conseguir que nuestro hijo se sintiera a gusto con más niños y que aprendiera a entender sus juegos.
Es decir, nos dedicamos  a practicar y practicar y practicar...


Continuará...

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